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Hartzenbusch Lee:
"Didáctica" (1951)

"El concepto mismo de pedagogía está equivocado: todos los maestros intentan convencer al educando de que lo que ellos enseñan es lo que el joven desea conocer, cuando debieran decirle que lo que le están transmitiendo es, precisamente, lo que él no estaba interesado en aprender".
"Didáctica", Tomo I, § 38

"Ha sido establecido firmemente que la enseñanza es parte del sistema; el educador tiene la obligación de transmitir el saber porque la autoridad así lo ordena. Ésta es la verdadera raíz del mal que aqueja a la educación: el problema está invertido. Cuanto mayor sea la presión aplicada sobre el niño, tanto más rígida será su resistencia. Inversamente, si el conocimiento se introduce en forma disimulada, como una acotación, un tema tangencial o inclusive una disgresión, es mucho más simple implantarlo en la mente del alumno".
"Didáctica", Tomo I, § 101

"En cuanto a la enseñanza de las ciencias exactas y naturales, la propia aridez de su naturaleza inherente hace absurdo obligar al alumno a memorizar largos procedimientos matemáticos, listas de nombres de insectos o cualquier suma de conocimientos similar. He obtenido más éxitos explicando la relatividad con el sencillo ejemplo de Einstein (¿Cómo se ve el Universo si yo viajo sentado en un rayo de luz?) que desarrollando pacientemente la base matemática de ella. Eso vendrá después, por supuesto, una vez que el educando haya comprendido acabadamente la imagen de la realidad física representada por las ecuaciones. No antes".
"Didáctica", Tomo I, § 22
"La disposición a someterse a la técnica pedagógica será tanto mayor cuanto más el niño perciba que los conocimientos impartidos fueron elaborados por seres humanos iguales que él. Es, por tanto, esencial enseñar Historia de la Ciencia a la par de la ciencia en cuestión en sí. Newton, Kepler, Linneo, Leewenhoek, Mendel deben ser mostrados como hombres comunes, con sus carencias, dolores, enfermedades, triunfos y fracasos. Si el niño conoce las enfermedades que padeció Kepler y su dolor por la cercanía de la fecha de la ejecución de su madre, se aproximará a las Leyes de la Mecánica Celeste con una disposición de ánimo más solidaria y con la curiosidad que da el conocer un episodio peculiar en la vida de un científico común. Al proceder así, convertimos al niño en científico él mismo".
"Didáctica", Tomo II, § 29