Hartzenbusch
Lee:
"Didáctica" (1951)
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"El
concepto mismo de pedagogía está equivocado: todos los maestros intentan
convencer al educando de que lo que ellos enseñan es lo que el joven
desea conocer, cuando debieran decirle que lo que le están transmitiendo
es, precisamente, lo que él no estaba interesado en aprender".
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"Ha
sido establecido firmemente que la enseñanza es parte del sistema; el
educador tiene la obligación de transmitir el saber porque la autoridad
así lo ordena. Ésta es la verdadera raíz del mal que aqueja a
la educación: el problema está invertido. Cuanto mayor sea la presión
aplicada sobre el niño, tanto más rígida será su resistencia. Inversamente,
si el conocimiento se introduce en forma disimulada, como una acotación,
un tema tangencial o inclusive una disgresión, es mucho más simple implantarlo
en la mente del alumno". |
| "En
cuanto a la enseñanza de las ciencias exactas y naturales, la propia
aridez de su naturaleza inherente hace absurdo obligar al alumno a memorizar
largos procedimientos matemáticos, listas de nombres de insectos
o cualquier suma de conocimientos similar. He obtenido más éxitos
explicando la relatividad con el sencillo ejemplo de Einstein (¿Cómo
se ve el Universo si yo viajo sentado en un rayo de luz?) que desarrollando
pacientemente la base matemática de ella. Eso vendrá después,
por supuesto, una vez que el educando haya comprendido acabadamente la
imagen de la realidad física representada por las ecuaciones. No
antes". "Didáctica", Tomo I, § 22 |
| "La
disposición a someterse a la técnica pedagógica será
tanto mayor cuanto más el niño perciba que los conocimientos
impartidos fueron elaborados por seres humanos iguales que él.
Es, por tanto, esencial enseñar Historia de la Ciencia a la par
de la ciencia en cuestión en sí. Newton, Kepler, Linneo,
Leewenhoek, Mendel deben ser mostrados como hombres comunes, con sus carencias,
dolores, enfermedades, triunfos y fracasos. Si el niño conoce las
enfermedades que padeció Kepler y su dolor por la cercanía
de la fecha de la ejecución de su madre, se aproximará a
las Leyes de la Mecánica Celeste con una disposición de
ánimo más solidaria y con la curiosidad que da el conocer
un episodio peculiar en la vida de un científico común.
Al proceder así, convertimos al niño en científico
él mismo". "Didáctica", Tomo II, § 29 |